Los libros, las bibliotecas y la sociedad actual

June 8, 2026

Razones por las cuales los libros como objetos culturales siguen plenamente vigentes.

Suele decirse que las bibliotecas han quedado obsoletas desde la llegada de internet; que la red, con su inmediatez y su acceso ilimitado a la información, mató a las bibliotecas. Pero ¿realmente es así? ¿Existe hoy un sesgo social que las relega al pasado? Y, más importante aún, ¿cuál es nuestro deber como bibliotecarios frente a estas percepciones?

En primer lugar, los libros —como objetos culturales— siguen plenamente vigentes. Su valor no radica solo en el papel, sino en su poder para transmitir conocimiento, pensamiento y belleza. En el ámbito académico e intelectual, los textos impresos conviven armónicamente con los digitales: bases de datos, artículos en línea, bibliotecas virtuales y páginas web especializadas. Esta coexistencia no debilita al libro físico, sino que amplía las posibilidades de acceso al saber.

Además, se podría mencionar que las bibliotecas se mantienen vigentes porque ofrecen algo que internet no puede replicar: la experiencia del encuentro. Son espacios públicos y gratuitos donde los lectores pueden leer con tranquilidad, consultar materiales, estudiar o simplemente estar. Allí la cultura y el conocimiento florecen cada día: los ejemplares circulan, se recomiendan lecturas, se descubren autores, se comparten ideas. Cada préstamo, cada conversación o sugerencia fortalece el vínculo entre las personas y la lectura.

En este sentido, las bibliotecas no solo sobreviven en la era digital: se reinventan. Incorporan herramientas tecnológicas, redes sociales e incluso inteligencia artificial para ampliar su alcance. Lejos de volverse obsoletas, se han vuelto más visibles y activas. Hoy los bibliotecarios participan en proyectos digitales, difunden contenido cultural en plataformas como Facebook, Instagram o TikTok, crean catálogos en línea y generan comunidades lectoras virtuales.

El papel del bibliotecario, por tanto, ha cambiado: ya no es solo custodio de libros, sino mediador cultural, guía informativo y comunicador social. Nuestra tarea es desarmar los prejuicios que aún persisten y demostrar que la biblioteca sigue siendo un puente vital entre el conocimiento y la comunidad.

En conclusión, la vitalidad del libro físico, el crecimiento del mercado editorial y la capacidad de adaptación tecnológica de las bibliotecas prueban que están lejos de quedar en desuso. Su misión —acercar la cultura, la lectura y la información a todos— es hoy más necesaria que nunca. Las bibliotecas no son reliquias del pasado, sino espacios vivos donde el saber se comparte, la curiosidad se despierta y la sociedad se construye palabra por palabra.

 

                                                                                                                                                   por Mirna Constanza Isla

                                                                                                                                                          Bibliotecóloga

 

 

(Fuente: revistaotlet.com)

 

 

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